Los primeros 100 días de Rodrigo Paz: la economía bajo el ajuste
Rodrigo Paz Pereira asumió la Presidencia en noviembre de 2025 y cerró un ciclo de cerca de 20 años de gobiernos del MAS. Sus primeros 100 días estuvieron marcados por medidas de choque en lo económico que pocos esperaban tan rápido. Acá te contamos qué se hizo, qué resultados se reportan hasta ahora y qué quedó pendiente, con las cifras atribuidas a las fuentes oficiales.
Un arranque con pocas leyes y muchas decisiones
Una primera señal del estilo del nuevo Gobierno fue su forma de gobernar. Según la Agencia Boliviana de Información (ABI), Paz aprobó alrededor de 60 decretos en sus primeros 100 días, la cifra más baja en 30 años para un inicio de gestión. La lectura del oficialismo es que se trató de un arranque más quirúrgico que normativo: menos volumen de normas, pero concentradas en lo económico y fiscal.
Desde el frente económico, el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, fue la cara visible del paquete. El mensaje del Gobierno fue que el país recibía una situación fiscal y de reservas muy deteriorada, y que el ajuste era inevitable. Conviene tomar ese diagnóstico con pinzas, porque forma parte del relato político de toda transición.
El primer paquete económico: recorte del gasto
A fines de noviembre de 2025, apenas asumido, el Gobierno presentó su primer paquete económico. El eje central fue un recorte del gasto público de alrededor del 30% para 2026, con el objetivo declarado de reducir el déficit fiscal que el Ejecutivo describe como insostenible.
La apuesta es ortodoxa: achicar el tamaño del Estado para frenar la sangría de las cuentas públicas y, de paso, intentar recomponer la confianza de organismos internacionales y de los mercados. El propio Gobierno admite que es una medida dura y que sus efectos sociales se sentirán a lo largo del año.
El golpe más fuerte: el fin del subsidio a los combustibles
La medida más sensible —y la más costosa políticamente— fue la eliminación del subsidio a los combustibles, una política que en Bolivia se mantuvo por décadas y que se había vuelto casi intocable. El resultado fue inmediato en el surtidor:
- La gasolina subió alrededor de 86%.
- El diésel subió más del 160%.
Para amortiguar el impacto en el bolsillo, el Gobierno fijó el salario mínimo en Bs 3.300 para 2026, lo que representa un incremento cercano al 20%. Aun así, el alza de combustibles golpea de lleno al transporte y, por la vía de los costos, a buena parte de la canasta. Es un costo que el Ejecutivo asumió de manera abierta, presentándolo como un sinceramiento necesario de los precios.
Los primeros resultados que reporta el Gobierno
Pasados los primeros 60 días, el Ejecutivo empezó a mostrar números para defender el rumbo. Hay que leerlos como cifras oficiales, aún preliminares, y no como un balance cerrado.
- Abastecimiento de combustibles normalizado. Tras meses de filas y escasez, el Gobierno reporta que el suministro se regularizó, lo que en la práctica fue uno de los argumentos más usados para justificar el fin del subsidio.
- Ahorro fiscal de unos US$240 millones en ese primer tramo, atribuido principalmente al recorte del gasto y al sinceramiento de los precios de los combustibles.
- Reservas internacionales en recuperación. Según datos oficiales, las Reservas Internacionales Netas (RIN) se ubicaron en torno a US$3.612 millones al 31 de marzo de 2026, en su mayoría compuestas por oro.
La composición de las reservas es un dato a no perder de vista: que estén apoyadas sobre todo en oro y no en divisas líquidas matiza el optimismo, porque la disponibilidad de dólares contantes sigue siendo una restricción para la economía.
El giro histórico hacia el FMI
Quizá el cambio de fondo más relevante de estos 100 días sea el acercamiento al Fondo Monetario Internacional. El Gobierno confirmó que negocia un paquete de financiamiento de alrededor de US$5.000 millones, un viraje de magnitud histórica después de cerca de 20 años de vínculos muy limitados con el organismo.
Durante el ciclo del MAS, el FMI fue prácticamente sinónimo de adversario político. Que Bolivia vuelva a sentarse a negociar un programa de esta escala marca un cambio de paradigma en la política económica. La contracara es la de siempre: este tipo de acuerdos suele venir atado a condiciones de disciplina fiscal y reformas, así que el monto final y la letra chica serán determinantes.
El colchón social del ajuste
Consciente del costo del paquete, el Ejecutivo acompañó las medidas de choque con un set de acciones orientadas a aliviar a los sectores más golpeados:
- Renegociación de la deuda bancaria de familias y empresas, para dar aire a los deudores ante el nuevo escenario de costos.
- Fondo de garantía para el sector del transporte, uno de los más afectados por el alza del diésel.
- Nueva ayuda para pacientes con cáncer y con enfermedad renal, dentro de las medidas de corte social.
Son paliativos que buscan repartir el peso del ajuste, aunque su alcance real recién podrá medirse con el correr de los meses.
Tabla resumen: medidas clave, estado y efecto
| Medida | Detalle | Estado / Efecto reportado |
|---|---|---|
| Recorte del gasto público | Reducción de cerca del 30% para 2026 | En aplicación; busca achicar el déficit fiscal |
| Fin del subsidio a combustibles | Gasolina +86%, diésel +160% aprox. | Aplicada; abastecimiento normalizado según el Gobierno |
| Salario mínimo | Fijado en Bs 3.300 para 2026 (+20% aprox.) | Vigente como medida de compensación |
| Ahorro fiscal | Unos US$240 millones en los primeros 60 días | Cifra oficial preliminar |
| Reservas (RIN) | ~US$3.612 millones al 31/03/2026, sobre todo oro | En recuperación según datos oficiales |
| Financiamiento con el FMI | Negociación por unos US$5.000 millones | En negociación; giro tras ~20 años |
| Medidas sociales | Deuda bancaria, fondo de transporte, salud | En implementación |
| Unificación cambiaria | Hacia un modelo flotante | Confirmada como meta, sin fecha |
Lo que todavía queda pendiente
Más allá del paquete inicial, hay dos frentes abiertos que definirán buena parte del éxito o fracaso del modelo de Paz.
La unificación cambiaria
El Gobierno confirmó como objetivo la unificación del tipo de cambio, en dirección a un esquema flotante, pero sin fecha definida. Es probablemente la reforma más delicada que tiene por delante: tocar el tipo de cambio en un país acostumbrado a años de estabilidad nominal es un terreno minado, y cualquier paso en falso puede trasladarse rápido a precios y expectativas. Para quienes seguimos de cerca el dólar paralelo, este es el punto a vigilar con más atención en los próximos meses.
La inflación
El otro gran pendiente es la inflación. Tras cerrar 2025 con una cifra en torno al 20,4%, el Gobierno sostiene que el ritmo de los precios viene cediendo. Si esa desaceleración se confirma y se sostiene, sería uno de los respaldos más sólidos para el rumbo elegido; si no, el costo social del ajuste se volvería mucho más difícil de justificar.
Conclusión
Los primeros 100 días de Rodrigo Paz combinaron medidas de choque —fin del subsidio, recorte del gasto y suba salarial— con un colchón social y un giro histórico hacia el FMI. El Gobierno muestra resultados tempranos que considera alentadores (abastecimiento normalizado, ahorro fiscal y reservas en recuperación), mientras que la unificación cambiaria y el rumbo de la inflación siguen siendo las grandes incógnitas. Es demasiado pronto para un veredicto: las cifras son oficiales y preliminares, y el verdadero examen llegará cuando se vean los efectos a lo largo de 2026.
Este artículo es de carácter informativo y no constituye asesoramiento financiero. Para cifras actualizadas del dólar paralelo en Bolivia podés consultar dolarbluebolivia.click.